miércoles, 12 de junio de 2013

cocinar....

Si yo le preguntara a un hombre ¿Qué queres cenar? Es porque ese hombre me ha dado demasiadas cosas, es porque estoy en una óptima relación en donde solo impera en mi gratitud hacia él y hasta un poco de culpa, es porque además de amor hay conexión espiritual a tal punto que no me sentiría culpable por estar perdiendo mí tiempo en la cocina por él. Sí, por él, porque yo bien me las arreglo comiendo nada en las noches o bien, un churrasquito apurado que comería en un burdo sándwich con un vaso de jugo y listo.
Mi padre cocinaba, mi madre también por supuesto pero mi madre ha sido una mujer sumisa que cocinaba para el tropel de hijos sin chistar, mi padre cocinaba por gusto y de buena gana, lo hacía  a menudo, era un buen cocinero. Mis hermanos también cocinan, sus mujeres no han heredado el gusto por este arte, al igual que yo. Por lo tanto estoy acostumbrada a que sea el hombre quien mande y dirija y haga a la hora de cenar. Menor tedio me causa juntar la mesa y lavar los platos, eso sí, cuando yo lo disponga.
Hoy se pueden resolver estas cosas, con tanto delivery! Y si faltase el dinero para la comida comprada, un simple sanguchito calma el hambre; recibo de buen grado a aquel hombre que me dice: cocino yo, no te preocupes o  llamamos a un delivery o comemos cualquier cosa que no nos quite tiempo para lo realmente importante ¡devorarnos!

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